miércoles, 15 de mayo de 2019

LA QUEBRADA DEL DIABLO



Cuenta una historia que un día dos viajeros cabalgaban por el antiguo camino. Tendieron unos cueros de camero y a corta distancia dejaron sus caballos que se encontraban cansados por el largo viaje desde Tarata y al pasar por la Quebrada del Diablo deciden descansar unos breves instantes, es cerca de media noche, una densa niebla “Kamanchaca” cubría el camino.

De pronto, escucharon unos pasos que se acercaban, un desconocido estaba delante de ellos y los invitaba entrar en su mansión al pasar la noche. En ese instante los arrieros se dan cuenta que a pocos pasos se encontraba la mansión y llevados por una fuerza mayor lo siguen.

Ramón y Pedro así se llamaban los arrieros, asombrados por lo que veían mucha comida, fruta, licores finísimos y joyas de oro el señor decía:
-Esos son mis tesoros
Al ver tanta riqueza junta uno de ellos asombrado exclamó ¡Jesús!...

Y al instante desaparece todo, al amanecer se dieron cuenta que tal mansión no existía y todo era como una mal sueño, sin entender a ambos qué les había sucedido esa noche, lo extraño fue que cada uno al día siguiente tenía en su mano una moneda de plata de tiempo del Rey, y ellos asociaron al caballero de esa noche con el diablo “Supay”.

LA PASTORA PANKARA


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Pankara, la humilde y sencilla pastora cuidaba manadas de ganado de cacique del lugar. Un dia, la pastocilla estaba en esos trabajos, Maiko y su bandada de aves rapaces, que no queria la pastorcita porque con su onda y su cayada de rama  de keñua evitaba que las aves comiensen las crias de ls llamas la raptaron y se la llevaron a las altas peñolinas del volcan Yucamani. Los llantos de las pastorcita los oyo Luli, poderosa ave en sus ala la llevo hasta su casa y se la devolvio a sus padres.Maiko, el malo, se enfurecio y con sus amigos cogio a Luli y la mato y devoro su carne... pero su sangre esparcida  en los peñascos,  hizo que nacieran varias avea lulis o aguilas que desde entonces son enemigas de los condores y amigas de los hombres...

viernes, 10 de mayo de 2019

LA MINA DE ORO


Imagen relacionadaSe cuenta que en uno de los recodos de las faldas del yucamani se guardan una vieja y grande mina de oro. Aunque fue descubierta antiguamente, en la actualidad nadie sabe la ubicacion exacta de la misma. lo cierto es, que hacia 1950, poco mas o menos, encontraron en las inmediaciones de la quebrada y el yucamani una casita en la que vivia un hombre medio retardado. Vivia solo y separado de sus padres que habitaban en el pueblo y que poseian mucho plata. el tal hombre vivia solo y con muchos vivires, granos y papas. Cuando dos personas lograron acceder a la cueva se encontraron con la sorpresa de que tenia lingotes de oro y cualquier cantidad de monedas, libras esterlinas, en una talega. los afortunados  visitantes  engatusaron al hombre y se robaron la mitad de la talega. Al denunciar el robo los dos amigos manifestaron que solo habian cogido algunas monedas para nuetra. tal hecho quedo silenciado como por arte de magia  y nadie volvio hablar del caso solo se comentaba en el pueblo que las dos personas se hicieron ricas en un breve espacio del tiempo.

miércoles, 8 de mayo de 2019

SAN JUANITO DE PALLATA




            En la campiña de Candarave, existen como jardines colgantes bordean las serpenteantes rutas del río Callazas, comunidades campesinas como las de San Pedro, Candarave, Talaca, Pallata, Quilahuani y Aricota. Cada una de ellas con sus propias historias y tradiciones,  nutren las innumerables historias, leyendas y cuentos  de Candarave. “San Juanito de Pallata” es una de esas leyendas que por su trascendencia en el tiempo  y su ascendencia sobre la comunidad de Pallata tiene un significado muy especial para los comuneros de Candarave.

            Pallata es una de estas  comunidades cuyo nombre etimológicamente proviene del vocablo aymara “Phallata” que significa “reventado”.

Efectivamente, el lugar es de tierra muy inestable, por ejemplo, la carretera que pasa por dicha zona, tardó muchísimos años en estabilizarse, ésta se hundía permanentemente y en la actualidad se observan aún restos de las primeras carreteras río abajo.

            Desde tiempos ancestrales, San Juanito es el patrono de la comunidad de Pallata, cuya celebración patronal es el 24 de junio de cada año. Los primeros comuneros del lugar celebraban con mucha algarabía cada fiesta patronal, subían a la parte alta del cerro donde se ubica la capilla de San Juanito, al compás de las  zampoñas, danzando junto a los alferados y peregrinos  de las comunidades vecinas le rendían culto.

            En aquellos tiempos, algunos comuneros y  autoridades del lugar observaron que el tamaño del santito les parecía muy pequeño, para la cantidad de peregrinos que acudían al lugar, les hizo pensar que podían aumentar de tamaño. Entonces  decidieron, un día destrozar, el Santito para mezclar estos restos con yeso y esculpir una estatua de mayor tamaño. Uno de los campesinos con habilidades artesanales luego de hacer sus ruegos e imploraciones, dio el primer martillazo al santito, en ese instante, se dice que el Santito comenzó a sangrar. Con  sorpresa, los comuneros  decidieron abandonar el lugar pensando que el santito no quería que lo tocaran y que probablemente los castigue por tal acto.

            Cuando los comuneros llegaron al pueblo, pusieron sobre aviso a todos quienes permanecían en el pueblo, algunos huyeron del lugar, muchos otros permanecían incrédulos del suceso. La tarde caía mientras algunos lugareños regresaban de sus chacras luego de finalizar sus actividades agrícolas cotidiana        
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      Luego de cenar, mientras transcurrían las primeras horas de la noche, algunos pobladores presentían algún suceso como acto de castigo de San Juanito. Ciertos perros aullaban inexplicablemente, cuando de un momento a otro  se inicia un temblor, que tomaba mayor fuerza al punto de convertirse en un gran terremoto, mientras los moradores empezaban abandonar sus hogares, veían como el cerro aledaño ubicado en la parte alta comenzaba a derrumbarse. Mientras los animales corrían y las personas pedían auxilio, el derrumbe comenzaba a sepultar las casas del lugar, al punto de desaparecerlo totalmente. Solo  quedaron algunas chacras alrededor, algunos  pobladores que habían huido del lugar y unos cuantos animales; mientras las comunidades vecinas no presentaban mayores desastres ni víctimas.

            Desde entonces, el lugar se presenta una especie de falla geológica, los pobladores que sobrevivieron al evento, fundaron más al sur. a las faldas del mismo cerro una nueva comunidad denominada “Pallata”, comunidad floreciente en sus albores, siendo “San Juanito” permanente guardián de la comunidad, celebrándose cada 24 de junio la fiesta patronal en su honor con mucha fe y devoción.

El último sismo ocurrido el 23 de junio del 2 001, en la comunidad se daba inicio a la fiesta patronal con la víspera, ya los entraderos, alferados y devotos se alistaban para dar inicio a la festividad, transcurrían las horas de la tarde, momento en que ocurre el gran terremoto. Se presagiaba un gran desastre en el lugar por la naturaleza de sus suelos, sin embargo, las casas permanecieron de pie no ocurriendo mayores daños al punto de que la comunidad otorga el milagro al patrono “San Juanito” y prosiguieron con toda normalidad celebrando su festividad al ritmo del conjunto de zampoñas conformados por los mismos comuneros,  incluso en los días subsiguientes cuando las réplicas alarmaban permanentemente a la población en general.

EL FABULOSO ENTIERRO DEL TESORO DE LOCUMBA

En eso sobrevino el horrendo terremoto de 1868. El hallazgo cedió ante la amenaza del temblor que sepultó profundamente el tesoro, el cual sigue sepultado hasta la fecha. La gente del pueblo siente recelo ante la presencia de los que buscan tesoros, pues creen que puede repetirse otro terremoto y buscar el tesoro de los incas recaería otra maldición para los lugareños.



Según la leyenda en una esquina de la plaza de Locumba, guarda un fabuloso tesoro incaico, cuando todo el Tawantinsuyo enviaba oro para el rescate del Inca, un valioso cargamento atravesaba Locumba, llegó la noticia de que el inca Atahualpa había sido ajusticiado.

Desesperados los indígenas decidieron enterrar el tesoro en el alto Locumba, lo que es hoy la plaza del pueblo, pero dejaron el siguiente derrotero: primero encontrarán una llama, luego una canasta con un lorito, después las cargas de oro. Cada generación se fue transmitiendo este mensaje hasta que un grupo de osados tacneños fueron en búsqueda del codi ciado tesoro.

LA LEYENDA DE LOS VILCAS


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Vivíance en Tacna los tiempos del cacicazgo. Eran épocas  de tranquilidad y sosiego, en las que el imperio de los incas, a base de trabajo y más una esquina trabajo, iba alcanzando una expansión paulatina.
En aquel entonces, el cacique de las  benignas tierras tacneñas era Apu Vilca, un hombre de carácter decidido y resuelto de quien no se podía esperar ningún perdón. Apu Vilca tenía una descendencia numerosa: sus primeros 13 hijos, fueron por coincidencia, varones. Una hija cerró tal atavismo en la familia Vilca. Ella fue la última y su padre la llamaba simplemente “Vilca”. Era su adoración. Desde niña, Vilca fue muy bella, obediente y laboriosa. Cuando llego la adolescencia, su padre la consagro al culto del Sol, integrándose al grupo de las acllas, jóvenes hermosas y de encantadoras voces que rendían permanentemente culto al dios.
Ante la llegada de Pachacutec al valle de Tacna, con el objetivo de expandir su imperio, Apu Vilca organizo los preparativos para la recepción del ejército imperial y alisto, para que se sumara a él, un contingente de jóvenes y fuertes muchachos. A la entrada briosa de los visitantes, comenzaron los festejos de bienvenida. Durante estos acontecimientos, el jefe Huacca demostró su interés por la hija de Apu Vilca, pero paradójicamente la hermosa Vilca respondía con reciprocidad las galanterías de otro audaz mozuelo, quien era un simple guerrero.
Apu Vilca consciente del interés del jefe Huacca por su querida Vilca, decidió dársela en regalo, pero cuando su hija se enteró, ésta se negó rotundamente a aceptar y entre llantos y lamentos, conto a su padre que estaba enamorada del guerrero Sonocco.
Su padre, lleno de ira, ordenó llamar a Sonocco para que rechazara a su hija, pero Vilca advirtió la maniobra y, llevada por el rencor, trató de huir. Lamentablemente su padre, motivado por la ira, mandó a encerrar a Vilca en una de las nacientes del valle.

Con el llanto de la princesa los cerros se conmovieron y se arrugaron, y por las grietas del sol, Vilca pudo escapar por un forado, trepando a la cumbre del cerro Callata, en el noreste de Tacna. Desesperada por amor, se lanzó desde allí, cayendo de brazos abiertos y formando con su cuerpo una cruz en la tierra. La Madre Tierra se entristeció, y queriendo prolongar la vida de la joven, la convirtió en un árbol hasta entonces desconocido, al que los lugareños llamaron “Vilca”. Con el tiempo, las aguas que riegan Tacna se encargaron de diseminar las semillas que produjo la primera vilca por todo el valle, recordando en cada una de ellas  el espíritu indómito de la princesa tacneña que prefirió morir a vivir sojuzgada.